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Los representantes luteranos de Sudamérica conversaron acerca de desigualdad, medioambiente, tensiones políticas y el aumento de la violencia en los distintos países de la región. Intercambiaron experiencias y pudieron conocer las diferentes realidades de cada comunidad con el objetivo de animarse mutuamente y buscar solucionen trabajando en equipo.
Entre el 8 y 9 de abril, 21 personas de 9 iglesias de países distintos se reunieron en Lima, Perú, para participar de la versión 2026 de la Conferencia de Liderazgo (COL), encuentro anual que se realiza en Sudamérica para conversar acerca de la realidad de las distintas comunidades luteranas de nuestro continente.
“Animémonos unos a otros mediante la fe” fue el lema de ambas jornadas de conversación, destacando temas como el aumento de la desigualdad, la degradación medioambiental, el auge de los extremos políticos y la violencia (con foco en mujeres), temas que para algunas iglesias se ven aún más desafiantes ante la falta de recursos y la falta de pastores.
De parte de la Iglesia Luterana en Chile (ILCh), asistieron el obispo, Esteban Alfaro, y la Coordinadora de la Red de Mujeres y Justicia de Género en Latinoamérica y El Caribe (LAC), Georgina Arriagada. Si bien ambos llegaron representando a la misma comunidad nacional, sus trabajos y roles fueron distintos, enfocándose en distintas charlas de acuerdo con el liderazgo que tienen en la ILCh.
“Al reunirnos los obispos de Sudamérica pudimos conversar de nuestras realidades con mayor libertad. Cada uno compartió lo que cada Iglesia a nivel nacional trata en su contexto y realidad país, lo que nos permitió entender mejor los desafíos de otros y aspectos positivos, comparándolos con nuestra realidad en Chile. A través de compartir nuestras realidades podemos tener opinión y animar a cada obispo en su labor, compartiendo alternativas y nuestra propia realidad, lo que abre nuevas perspectivas que podrían ser de ayuda para otros”, mencionó el obispo Esteban Alfaro.
“Destacaría sobre todo las conversaciones sobre cómo acompañarnos mejor entre iglesias frente a desafíos tan presentes en nuestra realidad, como la desigualdad, la violencia, especialmente hacia las mujeres, y la crisis ambiental de nuestra región. Fueron muy valiosos también los diálogos con los jóvenes y su visión, junto con las reflexiones impulsadas por las mujeres sobre justicia de género y la denuncia frente a la violencia. Una conclusión muy significativa fue comprender que animarnos mutuamente en la fe no es solo sostenernos espiritualmente, sino también fortalecernos para actuar juntos, buscar caminos comunes y responder al llamado de las iglesias en medio de tantas dificultades”, destacó Georgina Arriagada.
La experiencia del Perú
Durante su visita a Perú, ambos compatriotas, junto a representantes de las otras iglesias de Sudamérica, tuvieron la oportunidad de conocer el trabajo medioambiental que está realizando la congregación El Buen Pastor en el río Chillón, en el puerto del Callao, zona que se encuentra con un exceso de basura y claros signos de daño ambiental que hasta hoy no han tenido solución definitiva.
“En relación con el Perú, pudimos acercarnos a su realidad al visitar a una comunidad muy humilde en el Callao, pero que mantiene su perspectiva de la vida a través de la fe luterana. La playa en la que trabajan y donde desemboca el río es de las más contaminadas, llena de basura por todos lados. Hay grupos que tratan de ir y limpiar, pero se hace muy pesado con un problema de tal magnitud y no parece tener solución mientras las autoridades no tomen medidas de fondo. Esta visita nos permitió ver la lucha misma de esta comunidad en su contexto social, y compartiendo su fe luterana se dan apoyo y ánimo espiritual”, mencionó el obispo Esteban Alfaro.
“Conocer la experiencia luterana del Perú fue realmente muy enriquecedora, porque permitió ver una iglesia muy conectada con su realidad y comprometida de manera concreta con los desafíos sociales y ambientales de su contexto. La visita al proyecto de limpieza de playas fue especialmente significativa, porque mostró una fe que se vive en lo cotidiano, donde el cuidado de la creación y el trabajo con las comunidades son parte del testimonio de ese Evangelio que viven día a día”, dijo Georgina Arriagada.
De acuerdo con los distintos participantes, la conferencia terminó con un sentido de ánimo renovado. Si bien se compartieron distintas dificultades, el objetivo siempre fue intercambiar sus experiencias en pos de ayudar a las otras comunidades sudamericanas, motivando sus corazones y mentes con una idea de esperanza que esperen resuene en cada comunidad local.
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